COMUNICADO 07/02/2017

Tras siete años de andadura de la Hermandad Druida Dun Ailline (HDDA), heredera directa de la Ord Draiochta Na Uisnech (ODU), ha llegado el momento de hacer balance de nuestro recorrido y de los propósitos conseguidos, redirigiendo nuestras energías hacia el interior para así poder plantear nuevos objetivos y reestructurar nuestro Clan.

La Asamblea General y la Junta Directiva de la Hermandad Druida Dun Ailline comunican que, por cuestiones de salud de nuestra Ard Bandrui, para salvaguardar nuestra tradición y para honrar adecuadamente el acceso iniciático a nuestros Dioses y Diosas, se cierra el acceso a nuevos/as miembros. De este modo la Hermandad quedará constituida únicamente por el estamento de los Druidas (sacerdotes iniciados o en proceso de iniciación) y los Fénnid (clase guerrera de la Hermandad, regida de forma autónoma e independiente). Los Creidim y los Simpatizantes de la Hermandad quedarán ahora bajo la tutela de los/as Uasal de los diferentes Groves; siendo éstos los responsables de asistirles en cualquier duda o cuestión religiosa y/o espiritual que necesiten; manteniéndose temporalmente al margen nuestra Ard Bandrui de tales asuntos.

Los/as actuales Creidim y Simpatizantes que hayan pagado su cuota anual para el mantenimiento de la Hermandad seguirán disfrutando de sus derechos y privilegios durante el año 2017, pero no se aceptarán nuevos/as miembros durante este año. Igualmente, y a efectos de consulta, se mantendrá en línea el sitio web dunailline.org como plataforma divulgativa y como uno de los portales en castellano con mayor información sobre la religión céltico-druídica de tradición irlandesa.

Hasta Samhain de este mismo año, cuál semilla en la oscuridad de la tierra, trabajaremos para crecer y reorganizar la Hermandad desde dentro. A finales de este año comunicaremos nuestra decisiones al respecto de cómo se gestionará la membresía de la HDDA y, salvo que la Asamblea General y la Junta Directiva así lo decidan, no se emitirán comunicados antes de dicha fecha.

En Alicante, a 7 de febrero de 2017

 Javier Moreno Pérez

Secretario de la Hermandad Druida Dun Ailline

COMUNICADO 21/12/2016

Nuestra Hermandad ha mantenido en los últimos años una lucha en la defensa del buen nombre de nuestras creencias religiosas. En estos años hemos informado de manera fehaciente sobre qué es y que no es Druidismo. Entendemos que el trabajo está hecho, y por ello consideramos que hay suficiente información para que toda persona interesada en estas creencias pueda decidir y saber con quién camina.

Por ello y con fecha 21 de diciembre, nacimiento del nuevo Sol, nosotros los Sacerdotes y Creidim de la Hermandad Druida Dun Ailline representados por la Asamblea,  decidimos:

  • Quitar los últimos comentarios relativos a Jose Luis Nuag y su grupo.
  • Mantenernos al margen de cualquier enfrentamiento por motivos religiosos con otros grupos / asociaciones / negocios. Cada cual sea libre de decidir con quien se relaciona y porqué.
  • Enfocar nuestra voluntad en la práctica religiosa y nuestro crecimiento espiritual y humano.
  • Intensificar las relaciones entre Ordenes y Hermandades Druídicas religiosas en pos de un proyecto común.

Los días de guerra han terminado. Bienvenidos sean los tiempos de Paz.

En Barcelona, a 21 de Diciembre de 2016

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Una advertencia

Muchas personas que contactan con nosotros llegan al druidismo con la idea de acceder fácilmente a la “magia celta”, encontrar respuestas rápidas a sus expectativas espirituales sobre “lo que es el druidismo” o convertirse de la noche a la mañana en un “druida” según magia-wicca1el concepto que tienen ellos de lo que es. Algunos incluso pretenden aprender en un tiempo ridículo todos los arcanos y “misterios” para “iniciarse”, creyendo que esto les va a poner por encima de los demás o permitirles montar un negocio. Otros nos buscan para ofrecernos sus “dones”, intentando venderse como seres especiales en contacto con las fuerzas de la Naturaleza o los Altos Poderes, como si eso fuera importante para nosotros…

Sabemos que hay personas que buscan en la Hermandad aquello que no tienen en su vida diaria: una familia, amigos, cariño, comprensión, una madre….. Ni la Hermandad ni sus miembros cumplen estas funciones, si bien existe un hermanamiento por razones de fe entre nosotros. No somos los sustitutos de aquello que no tienes, ni somos psicólogos para ayudarte en tus problemas. Si tienes problemas de este tipo, no acudas a nosotros, si no a profesionales cualificados.mago

Tampoco accederás a la preparación sacerdotal hasta que lleves un mínimo de 3 años entre nosotros. El aspirante sacerdotal debe reunir ciertas capacidades, experiencia de culto y cualidades, la más importante saber que el sacerdocio es servicio a los creyentes, y no un medio de alcanzar un estatus alto dentro de la Hermandad, ni una patente de corso para proclamarse maestro druida y montarse su “negocio”. Nuestros Sacerdotes Druidas lo son en cuanto a su servicio al Clan; si no hay Clan al que servir ni Dioses a los que honrar, por muy sacerdote que seas, ese título será sólo una palabra vacía y no habrá nada ni nadie que lo ratifique.

Nuestra Hermandad  transmite nuestra tradición, prácticas religiosas y espirituales, el contacto con nuestras divinidades y los tres Reinos, enseña a tomar responsabilidad de las propias decisiones, a cultivar nuestra mente y curiosidad, y a forjar nuestro espíritu. Esa es la auténtica magia, ser completo entre mundos. No hay más.

No encontraras magias de velas, ni irás al bosque para engancharte como una garrapata a unos pobres árboles que no entienden que pasa,   ni practicarás hechicería o danzas circulares de energía Lakotas, ni alcanzaras grandes poderes más allá del tiempo y el espacio, ni mucho menos se te ratificaran locas ideas sobre la procedencia y antigüedad del druidismo (ni la Atlántida ni 5000 años). Si esto es lo que deseas, aconsejamos que lo busques entre las páginas de Camelot, el Ciclo Pendragón o  la saga Juego de Tronos…

O si aspiras a vivir del cuento y ser “profesional”, sugerimos que preguntes en “Ordenes Druida” con copyright. (Consultar precios para evitar sorpresas).

La Hermandad Druida Dun Ailline es una asociación religiosa centrada en la religión y espiritualidad de los antiguos celtas irlandeses, formada por creyentes y sacerdotes. Nada más.

La Elección del Ard Rí

La antigua Irlanda estaba dividida en cinco provincias entre las cuales una prevalecía sobre las demás, el reino de Meath, ubicado en el centro espiritual de la isla y cuya sede era Teamhair “Tara”. Allí estaba llamado a gobernar el Ard Rí, “Gran Rey”,  sobre toda la isla, pero para acceder a esa distinción era necesario superar algunos trámites que podemos encontrar en los textos medievales.

En el Serglige Con Culainn, se cuenta como los cuatro Rí ruirech “reyes provinciales” se reunían dond6ec14adae6104eb7c27786bbf3305a4ce se llevaba a cabo el Tarbh fess o “festín del toro”, que determinaría quien sería el nuevo Ard Rí “Gran Rey”. El ritual se describe cuidadosamente:

“Así es como aquel banquete del toro se solía hacer: se mataba un toro blanco, y se hartaba a un hombre de su carne y su caldo, y él debía dormir (envuelto en la piel del animal) después de aquella comida; y cuatro Druidas entonaban un “Encantamiento de la Verdad” sobre él. Y la forma del hombre que debía ser hecho rey solía serle mostrada en un sueño, su forma y su descripción, y la naturaleza de las acciones que él haría”

Una vez elegido, el candidato debía superar ciertas pruebas que confirmarían su reconocimiento por parte del mundo sobrenatural.  El De Sil Chonairi Moir recoge los requisitos para reconocimiento y coronación del Alto rey de Irlanda:

“Había un carro real en Tara. Sus dos corceles eran de un mismo colo5b21325fcdeaf246ef0c01f38cc7e951r, nunca antes fueron enjaezados ni uncidos a carro. Aquel a quién la soberanía de Tara no le era debida, el carro se le inclinaría hacia arriba de modo que él no pudiera controlarlo, y los corceles se encabritarían. Había también en el carro un manto real, y a aquel a quien la soberanía no le era debida, la capa le vendría demasiado grande. Y habían dos piedras en Tara, Blocc y Bluigne. Aquel a quien ellas aceptasen las piedras se apartaban, de modo que el carro pasaba entre ellas. Y al final del recorrido estaba la piedra de Fál, el sitial de piedra; y aquel a quien la soberanía de Tara estaba destinada, la piedra gritaba contra el eje del carro, de modo que todos pudiesen oírlo.”

Superadas estas pruebas, el rey debía llevar a efecto su vínculo con el territorio y ello se veía dramatizado en un rito que aparece descrito en la “Tophographia Hibernica”:

“La gente entera de aquel país estaba reunida en un lugar; una yegua blanca era conducida en medio de ellos, y él que debía ser proclamado era llevado también no como un príncipe, sino como un bruto; no como un rey, sino como un proscrito. Se presenta giraldus-axe-3ante la gente a gatas, confesándose una bestia impúdica e imprudente. El proclamado se une sexualmente a la yegua. Una vez hecho, la yegua es inmediatamente sacrificada, cortada en pedazos y hervida; se prepara para él un baño del caldo. Sentando en este, él come de la carne que le es traída, la gente que está alrededor participan también de ello. Asimismo debe beber del caldo en el cual se está bañando, no sorbiéndolo en cualquier recipiente, ni en la forma de su mano, llenando su boca. Estos ritos ilícitos cuando son debidamente ejecutados, ratifican su real autoridad y su dominio.”

Filósofos – La Ética Objetivista, Egoísmo Racional

Interesante autora, cuyos escritos dan pie a numerosos debates. Personalmente, la descubrí hace poco y la mayoría de sus puntos de vista me son afines.

ayn-randLa conservación de la vida y la búsqueda de la felicidad no son dos cuestiones separadas. Considerar a la propia vida como el valor supremo y a la propia felicidad como el propósito personal más elevado son dos aspectos de la misma realización.

Desde el punto de vista existencial, la actividad de perseguir metas racionales es la actividad de mantener la propia vida; psicológicamente, su resultado, su recompensa y su concomitancia es un estado emocional de felicidad. Es experimentando felicidad como se vive plenamente, cada hora, cada año o la totalidad de la vida. Y cuando se experimenta ese tipo de felicidad pura que es un fin en sí misma, esa forma de felicidad que nos hace pensar “por esto vale la pena vivir”, lo que se está reconociendo y afirmando en términos emocionales es el hecho metafísico de que la vida es un fin en sí misma.

Pero la relación de causa-efecto no puede revertirse. Sólo cuando el hombre acepta su propia vida como su principio fundamental y procura los valores racionales que ésta requiere, puede alcanzar la felicidad, y no tomando la “felicidad” como un principio indefinido e irreducible, e intentando luego vivir de acuerdo con esa guía. Si se logra aquello que es bueno conforme a una pauta de valoración racional, necesariamente se logrará ser feliz; pero aquello que a uno le procura felicidad a través de una indefinida pauta emocional no es necesariamente lo bueno. Aceptar “cualquier cosa que a uno lo haga feliz” como guía de nuestras acciones significa dejarnos conducir sólo por nuestros caprichos emocionales. Las emociones no son herramientas de conocimiento; ser guiado por caprichos, por deseos cuyo origen, naturaleza y sentido no conocemos, equivale a convertirse en un robot ciego, operado por demonios desconocidos (los vanos intentos de evasión personal), un robot que estrella su cerebro anquilosado contra las paredes de la realidad que rehusa ver. Ésta es la falacia inherente al hedonismo, a toda variante de hedonismo, ético, personal o social, individual o colectivo. La “felicidad” puede ser, propiamente, el propósito de la ética pero no su pauta. La misión de la ética es definir el código correcto de los valores del hombre para darle, así, los medios para alcanzar su felicidad. Declarar, como lo hacen los éticos hedonistas, que “el valor correcto es cualquiera que nos da placer” equivale a decir que “el valor correcto es cualquiera que se nos ocurra valorar”; éste es un acto de abdicación intelectual y filosófica, un acto que meramente proclama que la ética carece de sentido, y que invita a todos los hombres a proceder al azar. Los filósofos que intentaron diseñar un código supuestamente racional de ética dieron a la humanidad nada más que una elección entre caprichos: la prosecución “egoísta” de los caprichos propios (tal como lo muestra la ética de Nietzsche), o el servicio “desinteresado” a los caprichos de los demás (como lo indican las éticas de Bentham, Mill, Comte y otros hedonistas sociales, sea que permitieran al individuo incluir sus propios caprichos junto a los de millones de personas o le aconsejaran convertirse en un ente vacío totalmente desinteresado, dispuesto a ser devorado por los demás).

Cuando un “deseo”, sea cual fuere su naturaleza o su causa, se toma como un principio ético, y la gratificación de todos y cada uno de los deseos, como una meta ética (tal como “la mayor felicidad para la mayor cantidad”), los hombres no tienen más elección que odiar, temer y luchar los unos contra los otros, ya que sus deseos y sus intereses necesariamente chocarán. Si él “deseo” se elige como pauta ética, tendrán igual validez ética el deseo de un hombre de producir y el de otro de robarle, el deseo de un hombre de ser libre y el de otro de esclavizarlo, el deseo de un hombre de ser amado y admirado por sus virtudes y el deseo de otro de amor y admiración inmerecidos. Y si la frustración de cualquier deseo constituye un sacrificio, entonces el hombre que posee un automóvil que le es robado está siendo sacrificado, pero lo mismo ocurrirá con aquel que desea o “aspira a tener” un automóvil que el dueño se niega a darle, y estos dos “sacrificios” tendrán igual nivel ético. Si esto es así, la única elección posible para el ser humano es robar o ser robado, destruir o ser destruido, sacrificar a otros a sus deseos o sacrificarse a los deseos de los demás; entonces, la única alternativa ética es ser un sádico o un masoquista.

El canibalismo moral de todas las doctrinas hedonistas y altruistas reside en la premisa de que la felicidad de un hombre necesariamente requiere que otro sea perjudicado. Hoy en día la mayoría de la gente sostiene esta premisa como un absoluto que no habrá de cuestionarse. Y cuando se habla del derecho de un hombre de existir por su propio beneficio, por su propio interés racional, la mayoría de la gente asume automáticamente que esto significa que tiene derecho a sacrificar a los demás. Tal suposición es una confesión de su propia creencia de que el interés personal del ser humano es perjudicar, esclavizar, robar o asesinar a otros, y que él debe renunciar a hacerlo en forma desinteresada. La idea de que el interés personal del hombre sólo puede satisfacerse a través de una relación sin sacrificios con los demás nunca se les ocurrió a estos humanitarios apóstoles del desinterés, que proclaman continuamente su deseo de lograr la hermandad entre los hombres. Y no se les ocurrirá, ni a ellos ni a nadie, mientras se omita anteponer el concepto de “racional” al contexto de “valores”, “deseos”, “interés personal” y “ética”. La ética objetivista defiende y apoya orgullosamente el egoísmo racional, a saber: los valores requeridos para la supervivencia del hombre como hombre, o sea, los valores necesarios para la supervivencía humana, no aquellos originados sólo por los deseos, las emociones, las aspiraciones, los sentimientos, los caprichos o las necesidades de brutos irracionales que jamás lograron superar la práctica primitiva de los sacrificios humanos, que nunca descubrieron una sociedad industrial y que no conciben otro interés personal que el de arrebatar el botín del momento. La ética objetivista sostiene que el bien humano no requiere sacrificios humanos, y no puede lograrse inmolando a unos en beneficio de otros. Sostiene que los intereses racionales de los hombres no chocan, que no hay conflicto de intereses entre hombres que no desean lo que no han ganado, que no hacen sacrificios ni los aceptan, y que tratan entre sí como comerciantes, entregando un valor por cada valor recibido.

El principio de intercambio comercial es el único principio ético racional para todas las relaciones humanas, personales y sociales, privadas y públicas, espirituales y materiales. Es el principio de justicia. Un comerciante es un hombre que gana lo que obtiene, y no da ni toma lo inmerecido. No considera a los demás como a amos o esclavos, sino como a sus iguales independientes. Trata con ellos por medio de un intercambio libre, voluntario, no forzado ni compulsivo, un intercambio que beneficia a ambas partes de acuerdo con su propio juicio independiente. Un comerciante no espera que se le pague por sus pérdidas, sino únicamente por sus logros. No transfiere a otros la carga de sus fracasos y no hipoteca su vida en la esclavitud por los fracasos de los demás.

En las cuestiones espirituales (y con la palabra “espiritual” me refiero a “aquello que pertenece a la conciencia del hombre”), la moneda o el medio de intercambio es diferente, pero el principio es el mismo. Amor, amistad, respeto, admiración, son la respuesta emocional de un hombre por las virtudes de otro, el pago espiritual entregado a cambio del placer personal, egoísta, que un ser humano obtiene por las virtudes de carácter de otro hombre. Únicamente un bruto o un altruista podría sostener que la apreciación de las virtudes de otra persona es un acto desinteresado, que en lo que concierne al interés y al placer personal no hay diferencia si uno trata con un genio o con un tonto, o si uno se encuentra con un héroe o con un malhechor, o si uno se casa con la mujer ideal o con una ramera. En las cuestiones espirituales el comerciante es un hombre que no busca que se lo quiera por sus flaquezas o sus defectos, sino sólo por sus virtudes, y no brinda su aprecio a las flaquezas o defectos de los demás, sino sólo a sus virtudes.

Amar es valorar. Sólo un hombre racionalmente egoísta, que posee autoestima, es capaz de amar, porque es el único que puede mantener valores firmes, consistentes, sin comprometerlos ni traicionarlos. El hombre que no se valora a sí mismo no puede valorar a nada o a nadie. Sólo sobre la base del principio del egoísmo racional, sobre la base de la justicia, pueden los hombres estar preparados para convivir en una sociedad racional, libre, pacífica, próspera y benévola.

  • Ayn Rand-  La Virtud Del Egoísmo

PERVIVENCIA O SUPERVIVENCIA? EL DILEMA DEL DRUIDISMO

En realidad mucho de lo que fue el druidismo no se perdió, sino que pervivió en el cristianismo celta – con el que se fusionó – en el folclore y en las leyendas. Además,  algunas de las funciones de los druidas pervivieron hasta el siglo XVII, si bien no reconocidos con tal nombre. Los druidas como tales sí que desaparecieron, y su reaparición tiene que ver más con el movimiento de recuperar la historia celta por parte de anticuarios e historiadores, buscando explicaciones a la creación de Stonehenge. Del siglo XI al XVI hubo en Gales reuniones Eisteddfod de bardos que, debido a la represión del gobierno inglés por suprimir la cultura celta, se tuvieron que poner la etiqueta de “comisiones de caballeros”.

Las escuelas de Bardos también existieron en Irlanda hasta el siglo XVII, época en que la intelectualidad Irlandesa fue aplastada por los británicos. En esas escuelas se graduaban poetas, historiadores, Brehon (jueces), doctores y otros profesionales. También se h44_10876483_2000x1333.jpgenseñaban algunas doctrinas que eran puramente paganas, como por ejemplo lo que se indica en los currícula, donde un estudiante que había acudido a unos cursos tuvo que aprender ciertos conjuros místicos llamados Tenmlaida, Imbás Forosnai y Dichetal do Chennaub na Tuaithe durante uno de sus años de estudio. Todos ellos estaban considerados métodos poéticos de adivinación y métodos para ejercer la autoridad druida.  Estas creencias tempranas del druidismo no eran considerados por sí mismos como un movimiento religioso. Se llamaron órdenes “fraternales” o “mutualidades.”

En el siglo XVIII apareció la “Antigua Orden de los Druidas”, una orden formada bajo premisas masónicas y que tomó ideas y maneras de hacer del esoterismo que estaba “de moda” en esa época: desde el hermetismo, como en el caso de la Antigua Orden de los Druidas Hermetistas, hasta las ideas taoístas del bretón Neven Henaff. Durante muchos siglos ha habido muchos intentos de revivir el mundo druídico y muchos echaron mano de lo que tenían más cercano en el plano esotérico en ese momento. Muchos de estos líderes tempranos del druidismo tenían lazos con las casas de campo masónicas locales. Esto atrajo muchos ocultistas de diversas tradiciones. Así, en sus inicios, el neodruidismo druids-mistletoetendió a ser una mezcla de masones, de Herméticos, Rosacruces y de Cabalistas.

John Toland es el autor de la primera obra seria sobre los druidas, “Historia de los Druidas”.  Desafortunadamente, estas reconstrucciones eran a menudo imaginarias y muy lejos de ser reconstrucciones “auténticas” del pasado Druídico. John Toland conectó muchos de los grupos de Groves (arboledas o grupos de practicantes) y de Bardos por toda Gran Bretaña e Irlanda y fundó El Lazo Universal del Druidismo (UDB, Universal Druid Bond) en el año 1717. De los treinta grupos de  druidas surgidos en esta época,  solamente dos se mantenían activos al final de la primera guerra mundial. Los dos grupos que pueden reclamar una herencia directa del UDB son la Orden Antigua de los Druidas (AOD, Ancient Order of Druids) y la Orden de Bardos, Ovates y Druidas (OBOD, Order of Bards, Ovates and Druids). Hay que diferenciar la Ancient Druid Order normalmente llamada Druid Order aunque su nombre original fuera el de Fraternidad Universal de los Druidas y la Ancient Order of Druids (A.O.D.) que es la rama de carácter franc-masón y mutualista de Henry Hurle. Diferenciada de la D.O. de Toland y que practicaba sus ritos bajo techo en clara referencia masónica.

La idea de la Tradición Primordial es la de la Religión perenne, la de la Verdad esotérica que puede desaparecer durante algún tiempo, pero que siempre regresa a la humanidad, pues es parte fundamental de ella. La Tradición Primordial sería la base de toda religión.

En la actualidad, las Ordenes y Hermandades existentes tienden a buscar su origen en las creencias nativas europeas, recuperando por medio del folklore y la historia. Recuperar las
rozentals_naveantiguas costumbres, investigar las tradiciones para encontrar un origen que se remonta en el tiempo, aplicarlo a la devoción a los Dioses y a las enseñanzas a los creyentes y a los aspirantes a druidas…. Esa es la tarea de los nuevos druidas. Una tarea ardua.

Ardua, porque deben enfrentarse a aquellos que prostituyen la creencia, la manipulan, la envuelven en papel de atractivos colores y la ponen a la venta. Esa mercancía, ese reclamo jamás podrá considerarse druidismo por mucho que lo adornen con palabras “sabias” y “antiguas”.

El Druidismo ha pervivido, en cierto modo, hasta nuestros días…… pero ahora se enfrenta a una lucha por la supervivencia. Los exterminadores se visten con los blancos ropajes de pesudosacerdocio, ponen precio a la creencia y la mezclan con cualquier cosa que pueda servirles para venderlo como “antigua sabiduría”.

Y nosotros, como Guardianes de la Tradición, tenemos la obligación de enfrentarlos. Solo así el Druidismo recuperará su reputación y será considerado un igual junto con otras creencias religiosas y espirituales. Solo así se conservará y se salvará aquello que puede ser salvado.

La guerra ya ha empezado…

El Druida histórico – II

Lucet Mael es la típica nueva imagen del druida en el cristianismo: se le ve como un brujo por su habilidad de influir en el clima, crear ilusiones, interpretar sueños, curar enfermedades, proferir maldiciones y proporcionar consejos militares. También en “La Vida Tripartita de San Patricio” se habla del intento de asesinato sufrido por el Santo de la mano de 9 druidas, instigados por Amalgaid. En el libro “La Vida de San Patricio” aparece la misma historia, aunque 87002ea89a627c29ac7ec6d8b55403baesta vez son 8 druidas más Amalgaid, que vestían túnicas blancas cuando intentaron matar a Patricio. También aparecen dos druidas de forma mas benigna: Ida y Ono, druidas de Corchachlann, que regalaron a Patricio su casa, Imleach Ono, que fue convertida en la fundación religiosa de Elphin (Ailfinn, piedra blanca).

Colmcille (Santa Columba) recibió su primera educación de un druida, aunque en otros escritos se dice que fue un clérigo. En el “Libro de Lismore”, el druida es llamado profeta (Faidh). El druida predice que Colmcille será famosa tanto en Irlanda como en Escocia.

De todos modos, los druidas como símbolo de gente informada o sabia, siguen apareciendo durante mucho tiempo en la literatura Irlandesa. Según estas informaciones, los druidas masculinos estaban tonsurados. Se supone que la tonsura druídica derivo a la tonsura de los religiosos cristianos celtas. Sin embargo, al ser de origen druídico, San Patricio ordenó la excomunión de todos aquellos clérigos Irlandeses que se negasen a afeitar al modo romano, pero parece ser que no tuvo éxito. Parece ser que la tonsura romana no fue aceptada hasta el Siglo VIII. De todos modos, la tonsura Irlandesa era usada por la casta guerrera, la intelectual y la sacerdotal.

Los druidas históricos se casaban y tenían hijos. Parece ser que se trataba de una casta hereditaria, según confirman textos antiguos. Respecto a su vestimenta, la primera alusión que aparece es la de Plinio, indicando que visten ropas blancas. Sin embargo Estrabón dice que vestían ropas multicolores bordadas en oro (se cree que podría ser un tipo de tartán o tela escocesa a cuadros). Se dice también que llevaban collares dorados en forma de serpiente, asociada a los héroes. Estrabón retrata a los druidas con los pies descalzos, pero en el “Tain Bo Cuailnge” llevan sandalias, y el archidruida lleva una guirnalda de roble en la cabeza, y una tiara dorada decorada con “Piedras de Serpiente”. Cuando celebraban un rito, se ponían una capa blanca con un cierre dorado. Aunque las referencias en literatura Irlandesa son la principal fuente de información, también aparecen referencias a druidas en la Isla de Mann, en la Isla de Iona y en la misma Escocia. Allí es donde fue exiliada Colcilla (Santa Colomba) y se enfrentó con Broichan, druida y tutor del Rey Bruide. Colmcille era totalmente anti-druida y en un poema atribuido a ella, se mofa de la tradición por la que los druidas podían adivinar por un estornudo, o por el murmullo.

Alrededor del siglo VII, los escoceses pictos se habían convertido al cristianismo. Incluso el Rey Nechtan se convirtió ??????????????????????????????en protector de un grupo de monjas de la Casa de Santa Brígida en Kildare, que habían ido a Escocia a fundar una “Casa Hija”. De todos modos, existieron en el folclore restos de las tradiciones druidas, como el ritual “Taighairm” de las Highlands, donde un vidente se envolvía en la piel de un toro recién muerto, a la espera de que llegara la visión.

Cuando los druidas de Gales aparecieron en la tradición literaria Galesa, eran ya una clase de Bardos y Poetas. La mayoría de referencias de druidas en la literatura Galesa hablan de ellos como poetas y profetas sabios. Hay una referencia histórica de un historiador Galés del siglo IX, Nennio, que escribió una “Historia Britonnum”. Hay 18 capítulos dedicados al ascenso de Vortigern, Rey del sur de Britannia al comienzo de la retirada de Roma, a mediados del siglo V. Cuando Vortigern fue excomulgado por adherirse a la herejía Pelagiana, reunió a 12 druidas para que le aconsejaran. En otros escritos, se dice que “los bardos son los jueces por excelencia, incluso los druidas del circulo, de los cuatro dialectos…” También encontramos en “El Bastón de Moisés”, un poema incluido en el “Libro Rojo de Hergest”, que “cada oración de una mujer de alta cuna ha sido cantada por alguno de los druidas”.

Parece ser que, ha diferencia de Irlanda donde los druidas aparecían en el sistema legal de Brehon, en el sistema legal Gales  (las Leyes de Hywel Dda) no aparecen.  Por lo visto, en Gales no eran un grupo con reconocimiento legal. Así pues, en el siglo XII los druidas habían sobrevivido en Gales únicamente como una fraternidad poética. Curiosamente, en la literatura Galesa no aparecen enfrentamientos entre druidas y predicadores cristianos. Sólo en “La vida de Gwinear” aparece la historia de Teudor “que temió que su pueblo se convirtiera al cristianismo” y condenó a muerte a alguno de los predicadores (Gwinear, Piala…) Decapitó a Gwinear y se llevo su cabeza comotrofeo, por lo que se cree que Teudor fue no solo Rey sino druida y defensor de la Antigua Fe. En Bretaña, destaca una historia en “La Vida de San Guénolé” siglo IX. En ella indica que los druidas casi habían desaparecido de Bretaña en el siglo VI, últimos seguidores de una religión muerta. Sin embargo, los druidas son descritos con gran simpatía.

La historia habla del semi-legendario Rey de Kerneu (Cornuailles). El Rey Gardlon se muere y envía a buscar a Guénolé. Cuando el monje llega, descubre allí a un druida. Gardlon le pide que no sea cruel con él, pues los druidas conocen la profundidad del sufrimiento “Los males que yo he padecido no son nada comparados con las agonías por druidaslas que ha tenido que pasar el….. ¡El ha perdido a sus Dioses! ¿Qué pena puede compararse  a esa? Una vez fue un druida, ahora llora una religión perdida”.

Gardlon muere y tanto el monje cristiano como el último adorador de Tutatis entonan sus salmos y cantos fúnebres. El cuerpo es lavado en un manantial cercano y envuelto en lino para ser llevado a Landévennec. El druida se dirige entonces a Guénolé como “hermano, pues ¿no procedemos ambos de antepasados comunes?”. El druida pide a
Guénolé que erija una Iglesia en aquel lugar “para que las personas enfermas puedan encontrar la salud y los apesadumbrados la paz” pues aquel lugar era sagrado desde tiempos inmemoriales por un bloque de granito rojo. Al tocarlo, el ciego recuperaba la vista, el sordo el oído…

“Que el santuario que construyas herede las mismas virtudes; ese es mi deseo, el deseo de alguien que ha sido conquistado pero se resigna al cambio de los tiempos, alguien que no siente amargura ni odio. He dicho.”

Guénolé sintió gran simpatía por el druida a pesar de una breve discusión teológica cuando el druida rechazó “el camino de la vida” que le ofrecía el religioso, señalando el cielo azul he indicando que, cuando llegase el tiempo de pasar al otro mundo, quizás ninguno de ellos pudiese encontrar nada excepto “un gran error”.Guénolé se escandalizó, “creer es conocer” argumentaba a la manera cristiana. Le ofrece al druida refugio en la Abadía de Landévennec, pero el druida lo rechaza diciendo que prefiere sus senderos del bosque. “¿No llevan todos los caminos al gran Centro?” dice antes de partir. Es una filosofía que a nuestro intolerante mundo moderno le cuesta aceptar. Es curioso que los mismos cristianos que mostraron respeto por los druidas en el siglo IX, en tiempos posteriores mostraran incomprensión e intolerancia