Las Virtudes Sacerdotales

Como ya hemos dicho muchas veces, las bases éticas que se practican en nuestra creencia son seis, a saber: Honor – Honestidad –  Justicia –  Hospitalidad – Lealtad – Valor

No obstante, nuestros miembros sacerdotales deben cumplir, además, con estas otras pautas inherentes a su cargo. Es algo que deben asumir junto con la responsabilidad de ayudar e instruir a los creidim.

Sinceridad:

Las personas que siguen el camino sacerdotal deben ser sinceras consigo mismas y con los demás. Sus actuaciones y comportamiento deben ser claros, y ante la más mínima sospecha de que están dando pie a murmuraciones o malos entendidos, deben salir al paso para aclararlos. Los rumores y cotilleos no tienen cabida en nuestro sacerdocio.

2druids_treeSigned2Humildad:

Ser druida/druidesa no implica “ser más que” o “ser superior que”, si no todo lo contrario. Aquel que piense que por alcanzar el druidicato es más o mejor que otros, debería replantearse la senda. La soberbia y el orgullo mal entendido no tienen cabida en nuestro sacerdocio.

Compromiso:

Aquellos que siguen el camino sacerdotal deben adquirir un compromiso profundo y firme con la tradición en la que se han educado, comprometiéndose en su guarda y transmisión, y protegiéndola de aquellos que pretenden mercadear con ella o usarla para beneficio personal. Aquellos que buscan el lucro personal o alimentar su ego no tienen cabida en nuestro sacerdocio.

Entrega:

Una de las bases del sacerdocio es la entrega y apoyo a los creyentes. Un druida/druidesa debe asumir que estará disponible para ayudar y aconsejar a los miembros de la Hermandad. Aquellos que no estén dispuestos a ayudar a los demás miembros del Clan no tienen cabida en nuestro sacerdocio.

Sacrificio:

La vida sacerdotal implica sacrificio: dedicar tiempo personal al estudio y transmisión de la tradición sin olvidar nuestras responsabilidades familiares y laborales. No es un camino fácil, pero nuestro entorno no debe verse afectado (familia, amigos…) Debemos encontrar tiempo para todo y para todos.

Secreto:

Algunas veces, al requerirse nuestro consejo o ayuda, se nos expondrán problemas personales, de salud o anímicos. Un sacerdote JAMÁS debe comentar estos asuntos fuera del ámbito sacerdotal, y mucho menos a terceras personas. Faltar a la confidencia de un creidim implica la pérdida inmediata del rango sacerdotal y expulsión de nuestra confesión religiosa. Personas sin honor no merecen tal consideración.

Ser parte de:

Vivimos en el aquí y en el ahora, formamos parte del mundo y de una sociedad en la que, a pesar de no estar a gusto, tenemos nuestro papel. Como druidas y druidesas debemos vivir dentro del mundo, no apartados de él. Debemos implicarnos para intentar mejorarlo, apoyando todos aquellos actos que, dentro del sentido común, sirvan para proteger los derechos humanos, de los animales y el medio ambiente. Inhibirse y dar la espalda a los problemas del mundo no es una cualidad de nuestros druidas y druidesas. Somos parte del mundo.

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